Teresa Cardona

Hace algún tiempo citaba en este blog el primer libro de esta serie de Teresa Cardona, Los dos lados, que realmente me gustó y disfruté. Aquí tenemos el segundo libro de la serie protagonizada por la teniente Karen Blecker.

Dicen que segundas partes nunca fueron buenas (excepto en El Padrino) pero este segundo libro me ha gustado tanto como el primero y me ha atrapado de principio a fin. Si algo le puedo criticar es que la narración, al igual que en el primer libro, va saltando entre dos momentos temporales (la España que apenas ha entrado en la democracia en 1980 y la más actual, situada en 2015) y si bien el recurso era interesante en el primero, le resta un poco de emoción a este segundo.

Sin embargo, salvo este detalle, el libro engancha. La historia está bien hilada y el marco de San Lorenzo de El Escorial sigue siendo único y funcionando muy bien (el paseo de las embarazadas, la Taberna del Corcho, las hamburguesas de Al Punto, entre otros). Y su final, aunque parece que está cantado algunas decenas de páginas antes de terminar, no es así, sino que nos sorprende y hace reflexionar sobre cómo no podemos juzgar hechos pasados desde nuestra perspectiva presente, aunque hayan transcurrido apenas 25 años como en la novela.

Sin desvelar el secreto, la frase de la teniente Blecker al final del libro, que es la que da justificación al título, es lapidaria:

Las cosas nunca son perfectas, Cano, no son blancas ni negras. La mayoría de las veces son grises y, muchas veces, el bien no es absoluto, sino relativo.

Refiriéndose a las acciones… que no a los principios, pero de eso hablaremos otro día.

Que lo disfrutéis, yo voy a pedir el tercero de la serie para leerlo uno de estos días.


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