Warren Buffett recopilado por Lawrence A. Cunningham

A estas alturas, todo el mundo conoce o, al menos, ha oído hablar de Warren Buffett, «el oráculo de Omaha», uno de los inversores más reconocido a nivel mundial y gurú de la inversión en valor (Value Investing) junto con su inseparable Charles Munger, recientemente fallecido.

Buffett es el CEO de Berkshire Hathaway, la compañía a través de la que vehiculiza sus inversiones desde hace años, al tiempo que es uno de sus principales accionistas. Anualmente, Buffett dirige una carta a los accionistas de la compañía sobre la situación de ésta, las inversiones que han realizado, los hechos más reseñables pero además se preocupa de dejar su opinión respecto a diferentes temas de la gestion de la compañía.

Lawrence Cunningham ha realizado una labor, a mi modo de ver, excepcional recopilando esas cartas, extrayendo las enseñanzas de Buffet y organizándolas por temas. Lo primero que se aprecia es una coherencia y una línea muy clara a lo largo de las diferentes cartas recopiladas – algunas distan entre sí veinte años – en cuanto a la forma de llevar una compañía para generar una valor a largo plazo para los accionistas (lo que debería ser el leit motiv de cualquier gestor). Los principios fundamentales no cambian, aunque lo haga el mercado y las circunstancias externas (obvio, por eso son principios, lo demás es oportunismo).

Recomiendo especialmente los capítulos uno y cinco, sobre el gobierno corporativo y sobre fusiones y adquisiciones respectivamente. En el primero de ellos, Buffett no tiene empacho en criticar las decisiones que los gestores toman por lograr una mejora a corto plazo (ya sea en la cotización bursátil o en cualquier otro parámetro bajo escrutinio) aun a costa de generar un perjuicio a largo plazo. En el quinto capítulo, Buffet explica bajo qué criterios de valoración realizan las adquisiciones y qué riesgos implica (incluso explicando errores propios).

Es del tipo de textos que cuando uno termina de leerlos piensa «es obvio», pero a la vez, es necesario que nos lo recuerden constantemente para no dejarnos llevar y cometer demasiados errores.

Si tengo que elegir una frase (de la traducción hablaremos otro día, porque se nota la mano de algún traductor automático no muy agraciado) me quedaría con ésta, dirigida a los CEO de las compañías que adquieren, y que me parece fantástica en cuanto a la forma en que debe conducirse un CEO en su labor:

…les recomendamos a todos una misión sencilla: Seimplemente lleva tu empresa como si (1) tú tuvieras el 100 por 100 de las acciones; (2) fuera el único patrimonio que tú y tu familia tuvierais o tendríasi jamás; y (3) no pudieras venderla ni fusionarla durante al menos un siglo. Como corolario, les decimos que no deben permitir que ninguna de sus decisiones se vea afectada, ni siquiera levemente, por consideraciones contables.

Simplemente genial.


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